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EPIs en la Prevención de Riesgos Laborales: los cascos
16 de Abril

 

Por EPI se entiende el equipo de protección individual que ciertos trabajadores utilizan, y deben utilizar, en su trabajo diario para evitar los riesgos laborales asociados con sus funciones. Entre los EPIs el casco es el más conocido, pero también está comprobado que hay cierto desconocimiento sobre la manera y cuándo hay que usarlo.

Los cascos son elementos de protección que cubren la cabeza de los trabajadores y la protegen frente a las lesiones y heridas causadas por la caída accidental de objetos o los golpes inesperados.

Estos equipos de protección individual deben de ser capaces de distribuir la fuerza del impacto sobre cuanta más superficie sea posible para evitar que el cráneo sufra demasiada presión. También tienen que ser capaces de desviar los objetos que se hayan desprendido a través de su forma curva y no rugosa; y, además, condición muy importante, tienen que eliminar y trasladar la energía que se ha producido durante el impacto para que ésta no afecte a la cabeza y el cuello, dos partes de la anatomía humana muy sensibles a los golpes.

Según las labores que desempeñe el trabajador los cascos tienen que tener unas características concretas, como son la resistencia al impacto en caída libre, la resistencia a las proyecciones de objetos a cierta velocidad, un grado importante de aislamiento eléctrico, resistencia a la perforación, mantenimiento de las funciones de protección tanto a bajas como a altas temperaturas o resistencia al fuego.

El Ministerio de Trabajo es la autoridad encargada de homologar los cascos, organizando estos EPIs de acuerdo con su función de protección. En este caso, los cascos de protección N pueden ser utilizados en trabajos con riesgos eléctricos que sean iguales o inferiores a 1.000 voltios, soportan caídas de objetos romos con una energía máxima de impacto de 4,5 Kg y de 1 Kg en caso de objetos puntiagudos. Además, este tipo de cascos pueden ser utilizados en atmósferas de entre 5 y 50º C y ni siquiera son afectados por la lluvia o la humedad.

Los cascos de protección E-B tienen una capacidad de resistencia igual que los N, pero también pueden ser utilizados en ambientes entre -15 ºC y 50º C.

Y los de cascos de protección E-AT también tienen la misma resistencia que los casos N, pero estos soportan tensiones de hasta 20 kV y se utilizan para prevenir contactos eléctricos accidentales.

El empresario debe de proporcionar los cascos gratuitamente a sus trabajadores y también tendrá que asegurarse que estos se adaptan correctamente a las cabezas, de manera que no se muevan o se desplacen con facilidad al agacharse o al hacer cualquier simple movimiento.  Si en el puesto de trabajo hay radiaciones elevadas derivadas de la exposición al sol, los cascos deberán estar fabricados en policarbonato o ABS para evitar su deterioro por el tiempo, y su color será claro para que absorban menos la energía.

Por último, los cascos tienen una fecha de caducidad y el empresario debe de estar pendiente de su sustitución en su momento.

 Fuente: Fundación Internacional ORP

 
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